miércoles, 29 de septiembre de 2010

VOY A VENDER A MI HIJO...

los niños del istmo de Tehuantepec se enferman mucho, sus madres los llevan a atenderse con cuanto doctor se encuentren, los llevan a santiguar, a sobar y puede ser que no le encuentren la cura y permanezca decaído, pero no falta la vecina o la cuñada que sugiere que venda al niño, este es un ritual muy particular pero para los lugareños es la solución a tal problema.

Buscan una viuda para venderle al niño, pero ¿qué es eso de vender al niño?, en realidad no se trata de una transacción comercial mundana sino que los padres del menor se van a compadrar con la viuda, de tal forma que cuando sea el día indicado para “venderlo” todos los involucrados se citan en la iglesia, la madrina lleva un listón del color que sea y un dije que es una moneda de uno, cinco o diez pesos, frente al altar ella, la madrina viuda, le pedirá al santo que cure, proteja y cuide al niño que va a comprar, le cuelga la moneda pendida del listón y moja una flor en cera derretida de una vela, misma que le unta por todo el cuerpo, mientras esto ocurre la madrina le entrega (léase vende) al santo el niño a través de la encomienda de su salud y su vida futura por medio de oraciones y es tanta la fe en este rito que el niño queda curado.

CHIVIGÜICHA...


La región del istmo de Tehuantepec es muy reconocida por su dialecto que es el zapoteco, anteriormente hablado por la mayoría de los habitantes y que hoy en día se está perdiendo.
En zapoteco Dxíibi guidxa quiere decir susto traumático o enfermedad mental, este trauma se da cuando una persona encuentra una pareja manteniendo relaciones sexuales, el afectado tiene una sensación de vergüenza, miedo o pánico. Esta persona por temor a las críticas sociales en el pueblo guarda silencio y no dice lo que vio, pero su cuerpo sufre cambios tales como decoloración de la piel, adelgazan y les da mucho sueño.

Al pasar del tiempo los vecinos preguntan si está enfermo por los síntomas que presenta y emiten el veredicto de que es Dxíibi guidxa. Una forma de combatir o de sanar esta padecimiento consiste en invitar a los vecinos al rito denominado “GRITAR Dxíibi guidxa”, en él se sube al enfermo en un BURRO pero al sentido contrario y por las principales calles los invitados gritan: Juan tiene Dxíibi guidxa y todos ¿de quién? y la persona enferma tiene que decir como los vio, que estaban haciendo, quiénes eran y todo lo sucedido, posteriormente es llevada hasta el río o laguna y al llegar ahí bajan al enfermo y abraza árboles verdes como lo es el sauce, la ceiba, plátano o papaya, posteriormente le vuelven a preguntar ¿qué es lo que sucedió? y con ramos de hojas verdes le pegan como señal de regaño o insulto, luego es enterrada en la arena todo su cuerpo y se le unta alcohol o mezcal en la cara para purificar y sacar las malas vibras.

Al pasar los días los árboles abrazados se van secando poco a poco y eso significa que le fue salvada la vida a la persona.

LA MUERTE EN OAXACA


La muerte en Oaxaca

La muerte como todos sabemos es un acto muy desagradable ya que siempre el referente personal es la pérdida de un familiar o un ser querido que emprende su partida. En el estado de Oaxaca es muy marcado este acto pero en especial en la región del Istmo de Tehuantepec ya que cuenta una extensa gama de costumbres y tradiciones y la muerte es una de ellas.

Todo comienza con la etapa de duelo, que es cuando la persona acaba de fallecer y es colocado en un petate de palma frente al altar o frente a una mesa donde se colocan santos o imágenes sagradas, también flores y veladoras, las dolientes o familiares, realizan ofrendas como rezos, cantos y velar el cuerpo para realizar plegarias a Dios por el alma del fallecido. Después de dos horas el cuerpo es colocado en su ataúd o féretro con el que será sepultado, y se coloca una cruz de arena, maíz o flores como señal o representación del cuerpo del fallecido, misma que será levantada a los 40 días después de la muerte.

Los familiares visten de negro (luto) ya que este color representa dolor, tristeza, duelo o depresión, dicho atuendo lo portaran un año dependiendo del aprecio hacia la persona fallecida.

Los familiares se preparan para la noche de duelo donde se realizan rezos y plegarias, preparan tamales, pan y café para las personas que llegarán a visitar a los dolientes, los vecinos y amigos llevan flores y velas como ofrenda al muerto.

Al siguiente día se invita a los vecinos para que los acompañen al sepelio mismo que se lleva acabo de acuerdo a la hora que la persona murió. Después del sepelio, al siguiente día comienzan los rezos durante 9 noches que se conoce como novenario, este acto es una ofrenda al fallecido durante este periodo se elaboran tamales, pan y café para las personas que lleguen a dejar su cooperación conocida como limosna para los deudos más cercanos. Al siguiente día invitan a los vecinos para llevar las flores y velas a la iglesia y posteriormente al panteón.

Durante 1 año los familiares no visten de otro color, no escuchan música, no van a las fiestas, no bailan, etc. Cuando se acerca la fecha de los 40 días comienzan los rezos otra vez y el día que el fallecido cumple 40 días se realiza una misa para pedir por el descanso de su alma donde son acompañados por una banda musical y posteriormente se realiza otro rezo en la noche en casa del difunto y al día siguiente se recoge la cruz de arena o flores y se le llevan a la tumba simulando que es su cuerpo el que se lleva al panteón donde por fin descansaran en paz.

Después de estos dos eventos los familiares comienzan a vestir de otro color como gris, azul, negro y blanco como señal que el fallecido ya cumplió 40 días de su fallecimiento. Y al pasar de los meses se recuerda el difunto visitando su tumba, hasta cumplir su primer aniversario luctuoso que de igual forma se realiza una misa y en la noche el velorio y al siguiente día llevar las flores a la iglesia y al panteón y es ahí cuando las personas dejan de vestir de negro y a partir de ese día como que la muerte del familiar es superada o resignada.